El Blasón

Recompuesto y reordenado por Enrique IV en el año 1460, de otros usados anteriormente. Lo cuartela la Cruz que utilizan los Reyes de Asturias y León, llamada de la Victoria, o de Pelayo, o cántabra, y que Enrique IV llama de San Juan. Es una cruz pate - más ancha a los cabos de los brazos- en oro. La misma que enarbolara Don Pelayo al inicio de la Reconquista. Se le concede
"...en señal de su mucha cristiandad y religioso celo."

Cercado todo por una orla, de oro, cargada con trece veneras, de azur, y sobre ellas o intercaladas, trece cruces de Santiago, en memoria de la mítica Batalla de Clavijo donde se apareció el Señor Santiago la noche antes, en sueños, al Rey Ramiro animándole. Simbolizan los trece primeros Caballeros de la Orden de Santiago, los trece hijos de Don Sancho.

Alrededor del escudo, acoladas, trece banderas, de azur, cargadas cada una con media luna, de plata, menguante, con las puntas hacia abajo. Representan otras tantas victorias sobre los ejércitos sarracenos.

Timbrado de coronel a la antigua, superado por un yelmo, de oro, forrado de gules, puesto de frente, con visera alzada; y por cimera, descubierto, medio león, de gules, de frente, con lengua, dientes, uñas y corona, de oro; tiene los brazos sobre el morrión y sujetando con las fauces, un rótulo de cinta, de plata, que dice este versículo de la epístola de Santiago, 5-11:

"ECCE BEATIFICAMUS EOS QUI SUSTINUERUNT"
(Aquí honramos a aquellos que perseveraron)

El Solar añadió, en el siglo XVI, una segunda bordura, de cinta de plata, que dice este versículo del Eclesiástico:

"LAUDEAMUS VIROS GLORIOSUS ET PARENTES NOSTROS IN GENERATIONE SUA"
(Honremos a nuestros gloriosos antepasados en todas las generaciones)
(Lección del Libro de la Sabiduría)
(44-1-15)